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mapa de ubicación de tribus
Las tribus del oeste y California
La práctica
del patrocinio estaba muy extendida en la meseta. Podía ser padrino un individuo, una familia o un grupo de familias que
se hacían cargo de invitar a otras familias, construir todas las estructuras
necesarias, preparar comida y alquilar los cantantes necesarios para una danza
dedicada
a un animal por el primer hombre que soñase con él durante el año. A menudo se le revelaba en sueños al padrino la necesidad de la danza o
el tiempo
apropiado para ella.
La
Ceremonia del Oso El
oso desempeñaba un papel importante entre los Kutenai que celebraban su danza
de primavera para asegurarse la inmunidad frente a los ataques de los osos
pardos que emergerían al poco de la hibernación. Los Ute también celebraban
una Danza del Oso a finales del invierno, que se bailaba en línea y por ello
era inusual en la Cuenca, aunque la Danza del Oso en sí misma era muy común en
su zona este. Se creía que el oso
daba habilidad sexual y valor para cazar.
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| Piel
de oso
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En
la década de 1970 la anciana Alice Pruitt, miwok de la Sierra Norte, advertía
a sus nietos: «Un oso es igual que una persona. Uno no quiere comérselo porque podría estar comiéndose a su abuelo».Muchos
Miwok, Maidu y otros pueblos pueblos de California mantenían
puntos de vista como éste sobre los osos, en particular sobre los osos pardos. Algunos Miwok de la Sierra creían que los espíritus de chamanes
difuntos malévolos podían habitar en el oso pardo, de modo que lo evitaban. Algunos lo consideraban casi humano y otros creían que era un espíritu
mensajero. Por respeto no comían
carne de oso pero usaban la piel como vestido, ropa de cama o para atributos
ceremoniales.
Los
Pomo temían mucho a los «médicos osos» que, disfrazados de osos, acechaban y
mataban a los cazadores y viajeros para robarles sus pertenencias. Se
dice que estos médicos osos cavaban cuevas en una región recóndita y montañosa.
Allí el médico (o médica) y sus ayudantes componían los atributos
especiales que le imbuirían con el poder del oso pardo. Entre los Konkow y los Maidu se ha encontrado una creencia semejante,
pero ellos creían que los médicos osos eran a veces tan poderosos que podían
convertirse en osos y no tenían que recurrir a vestirse con sus pieles.
Aunque
los osos pardos están extinguidos hoy día en California y el cóndor
californiano se encuentra a punto de correr la misma suerte, muchos nativos
veneran todavía el poder sobrenatural de los espíritus de estos animales. En Sierra Nevada los Maidu representan aún, la Danza del Oso todas las
primaveras en honor del oso pardo, y la Danza del Cóndor se ha revivido
recientemente entre los Chumash. En
muchos hogares indios contemporáneos los ancianos y los padres instruyen a sus
niños sobre la importancia de respetar el poder de los espíritus de estos
animales.
Bluejay
y la Danza del Espíritu del Invierno Bluejay,
importante figura de la costa noroeste, era fundamental en la vida religiosa de
las tribus del sur del Altiplano, como los Sanpoil, Spokane, Kalispel y Colville. Desempeñaba un papel único en importancia y
complejidad entre los Flathead, que incluía la sanación, y era una parte vital
de la Danza del Espíritu del Invierno, la mayor ceremonia
de todas estas tribus, que se celebraba en el solsticio de invierno.
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| Imagen pictográfica de la mitología animal
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La
danza duraba varias noches durante las cuales se cantaba la canción del espíritu,
se entablaban luchas de poder y los chamanes llevaban a cabo rituales. La apadrinaba un chamán o alguien que sin ser chamán poseyese un espíritu
guardián, pero la participación estaba abierta a todo aquel que tuviese un espíritu
y podía asistir toda la comunidad. Una
de sus características era la iniciación de novicios, que implicaba la difícil
tarea de obtener la canción del espíritu de los jóvenes. El neófito no conocía la identidad del espíritu que había dado su
canción hasta que un chamán la interpretaba para él. Durante tres días antes de la ceremonia tenía lugar una purificación
que iba acompañada de una fiesta o la entrega de regalos, o bien ambas cosas.
La
entrega de regalos era una de las características más variables; por ejemplo,
no era obligatoria para los Sanpoil pero lo era para los Wishram, aunque los
Sanpoil tendían a dar presentes mayores mientras los Wishram sólo entregaban
pequeños recuerdos. Los Flathead y
los Okanagan del Sur no daban regalos a la gente sino a los espíritus y los
guardaban en el bosque. Generalmente
se colgaban en un poste especial. Los
padrinos daban más que el resto y los chamanes más que los profanos. Entre los Sanpoil los primeros que recibían regalos eran los extraños y
los mejores regalos se daban a los más resistentes en el baile. En todos los casos el acto de dar confería poder al donante. Durante la
danza cualquiera cuyo espíritu guardián fuera el bluejay -y podía haber varios-
se transformaba completamente: llevaba la cara pintada de negro, se quitaba
la ropa, hablaba ininteligiblemente o no decía nada en absoluto y se encaramaba
en los pares del tejado de la tienda ceremonial, todo ello acompañado de
matracas de pezuñas de ciervo sacudidas violentamente.
Caballo
El
caballo era muy importante para los pueblos del Altiplano y los del norte y este
de la Cuenca. Aunque en seguida se
integró más en las culturas del Altiplano, fue introducido probablemente a
través del comercio con los Shoshoni de la Cuenca, ya que las gentes de la
Cuenca habían tenido un acceso más temprano a los caballos por su proximidad a
las misiones de California y el Sudoeste. Sin
embargo, en la Cuenca no era fácil mantenerlos, porque necesitaban la misma
comida de la que dependían las gentes, de modo que se produjo una resistencia a
los caballos entre los Shoshoni del Oeste, los Washoe y otros. En algunos casos las tribus dominantes privaron a las más débiles de
ellos, igual que los Shoshoni impedían que los Gosiute obtuvieran alguno.
En
la Cuenca el caballo se integró sobre todo en las culturas de los Shoshoni del
Norte y del Este y los Bannock. Sin
embargo, no se incorporó tanto a su vida religiosa como lo hizo entre muchos
pueblos del Altiplano. Allí tuvo
una importancia religiosa de primer orden para los Nez Perce y los Cayuse.
Como
la mayoría de los indios de California, los Maidu consideraban sagrados
ciertos animales. Creían que el águila
era un mensajero del Creador y que si se usaban plumas suyas en los atributos de
las danzas ceremoniales o en una bandera especial que se colocaba en la parte
frontal del edificio circular ceremonial en ocasiones sagradas, las oraciones
serían transmitidas al Creador. Entre
los Diegueño la Ceremonia del Águila se celebraba en honor de los jefes
fallecidos. Se mataba ceremonialmente a un águila capturada por aparentes
medios sobrenaturales (que generalmente comprendían la estrangulación), se le
arrancaban las plumas de las alas y la cola para usarlas como atributos
ceremoniales y se enterraba su cuerpo cuidadosamente en una ceremonia similar a
la que se realizaría con una persona. Se
han encontrado esqueletos de águilas, buitres y cóndores en sitios arqueológicos
enterrados como seres humanos; algunos de esos enterramientos datan de hace
2.000 años.
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El
Cóndor sobrenatural El
cóndor era el pájaro más grande de California con una envergadura de casi
tres metros, así que no es sorprendente que los pueblos indios de California lo
consideraran un animal especial, capaz de proporcionar comunicación con el
mundo sobrenatural. Aparece con
frecuencia en la historia legendaria de muchos de estos pueblos. Las leyendas surgidas entre tribus muy alejadas entre sí (como los miwok
de Sierra Central, los Wiyot, los Nisenan del Valle, muchos grupos Yokuts, los
Monos del Oeste y los Chumash) narraban una gran variedad de acciones realizadas
por Cóndor durante los primeros tiempos del mundo. Era considerado un «pájaro jefe» entre los miwok centrales y del Norte
y algunos chamanes Miwok centrales adquirían su poder del cóndor que les
permitía succionar «venenos» sobrenaturales de los cuerpos de sus pacientes.
Las
danzas en honor del cóndor, en las que los bailarines representaban al pájaro,
estaban muy extendidas en el centro de California. En la mayoría de estas danzas de los miwok de la Sierra, los Patwin y
los Pomo había un bailarín vestido con una piel de cóndor que tenía todavía
las plumas. Los californianos del
Sur a veces usaban cóndores en ceremonias similares a la Ceremonia del Águila
Diegueño o utilizaban plumas de cóndor para hacer faldas y cintas
ceremoniales. Más al Norte, los Yurok,
Karok y Hupa unían a veces varias plumas de cóndor para hacer lo que acababa
siendo una pluma enorme (51 centímetros o más) que se ponían los participantes en la
Danza de la Gamuza Blanca.
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