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| Toro
Sentado |
Toro
sentado nació en 1831 en las cercanías del Gran River, en el actual estado de
Dakota del Sur. Su etnia, los hunkpapas, pertenecía a las siete tribus que
formaban el poderoso pueblo de los sioux teton.
Mientras
Toro Sentado se iba convirtiendo en un adolescente, rodaban ya las primeras
columnas de carromatos por el Oregon Trail hacia el Oeste. Sin embargo, el Trail
se encontraba un buen trecho al sur del territorio de los hunkpapas, de forma
que, hasta entonces, ningún soldado o colono blanco había invadido su país.
Toro Sentado era todavía muy joven cuando fue acogido en la comunidad secreta
de los "Corazones Fuertes". La participación en esa comunidad de
guerreros suponía un gran honor. Pronto, Toro Sentado contaría hasta más de
sesenta victorias personales sobre sus enemigos. Su fama como guerrero creció y
fue nombrado jefe en 1860. Mientras tanto, su tribu había notado cada vez más
claramente la invasión de los blancos.
Algo
más al Este, cada vez más colonos afluían a la Gran Pradera de los hunkpapas
y, en el Oeste, los soldados protegían la construcción del nuevo Bozeman Trail,
que conducía del Oregon Trail hacia los florecientes campamentos de los
buscadores de oro alrededor de Virginia City, en la actual Montana. Para Toro
Sentado, la invasión de los blancos era un motivo de preocupación tan serio
como si tribus enemigas planificaran una invasión y contemplaba sus actividades
con creciente encono. En 1866, tropas del ejército se introdujeron
profundamente en el territorio de los hunkpapas para construir el Fort Buford en
la desembocadura del Yellowstone en el Missouri River, en el actual estado de
Dakota del Norte. Toro Sentado veía el Fort Buford como una amenaza y respondió
con varios ataques de los “Corazones Fuertes” a los asentamientos cercanos.
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Fort
Laramie. Walters Art Gallery
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Los
soldados y los colonos estaban aterrorizados y asustados en doscientas millas río
abajo y río arriba. Ese mismo año, Nube Roja, el jefe de los sioux oglala,
atacó también fuertes del ejército y asaltó caravanas en el Bozeman
Trail. En 1868, por fin, el gobierno se vio obligado a tratar con los indios
sobre un acuerdo de paz. Los representantes de ambas partes se reunieron en Fort
Laramie. El gobierno se declaró dispuesto a cerrar de nuevo el Bozeman Trail,
ofreció a los sioux y a sus aliados un extenso territorio de sus propias
tierras como reserva duradera y, al oeste de esa reserva, el territorio del
Powder River en Wyoming debería quedar para siempre como zona de caza de los
indios.
En
consecuencia, el acuerdo decía: "Ninguna persona blanca recibirá
autorización para la colonización u otra dedicación de la tierra (en el
Powder River) ni se le permitirá atravesar el territorio sin la autorización
de los indios". Toro Sentado, al igual que otros jefes sioux y cheyenes, se
había negado a participar en esas conversaciones. Toro Sentado advirtió que
aunque el acuerdo parecía, a primera vista, muy generoso, en realidad a los
sioux les quitaba una gran parte de su territorio.
"El
Gran Espíritu nos dio esta tierra y aquí estamos en casa. No quiero que roben
a mi pueblo...quiero que todos sepan que estoy en contra de cualquier venta de
nuestra tierra".
Muchos
otros jefes indios, entre ellos también Nube Roja, firmaron y se declararon de
acuerdo con su traslado a la reserva de los sioux. Toro Sentado jamás lo firmó.
Él
y otros no firmantes del acuerdo siguieron instalando sus campamentos en el
Powder River, fuera de la reserva. Quería continuar aferrándose a la antigua
forma de vida y cazar búfalos y no vivir de las limosnas de Washington. Durante
un tiempo, las tribus de fuera de la reserva consiguieron eludir ampliamente a
los blancos. Sin embargo, pronto se demostró que incluso el acuerdo de Fort
Laramie no era capaz de contener a los blancos que se acercaban cada vez más.
Al principio, los soldados intentaron disuadir a los buscadores de oro con la
fuerza de las armas, pero éstos regresaban una y otra vez. Cuando los soldados
se vieron incapaces de seguir conteniéndolos, el gobierno ofreció a los indios
la compra del terreno. Washington envió una delegación para tratar sobre su
venta.
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