Ubicación:
Islas
Aleutianas (Alaska) Población: 2,000
en USA (1977 SIL), 500 en Siberia (1979) Lengua: aleutiano
El
primer contacto de los aleutianos con los europeos se produjo en 1741. Su
cultura se modificaría irremediablemente con la llegada de dos barcos rusos.
Los capitanes Bering y thirikov, en un viaje de exploración, fueron los
primeros europeos en llegar a las islas Aleutianas.
Aunque
Bering murió más tarde en las islas Commander tras un naufragio, gran parte de
la tripulación regresó a Rusia con un cargamento de pieles de nutrias. Estas
pieles, tan apreciadas por el emperador de China y su corte, eran difíciles de
obtener por aquel entonces, ya que estaban prácticamente extinguidas en la
costa oeste del Pacífico. El descubrimiento de una nueva tierra donde abundaban
las nutrias llevó a los comerciantes rusos, llamados promyshlenniki a construir
barcos y embarcarse hacia Alaska.
Para los aleutianos,
la visita de los barcos extranjeros fue algo extraño, pero no un hecho aislado.
Steller, el naturalista que iba en el barco de Bering, advirtió que los
aleutianos tenían hierro. Este tal vez llegara a través del comercio con el
Nordeste, o de las embarcaciones de pesca japonesas destruidas en los
naufragios, en las islas llenas de niebla. Estos contactos con el exterior habían
sido raros y su impacto sobre la cultura aleutiana mínimo. A principios de la década
de 1700, los pueblos aleutianos continuaban en expansión. Se calcula que la
población existente en este período era de 12.000 a 15.000 habitantes
repartidos por todo el archipiélago aleutiano que abarca 2.000 km. Se trata de
una cadena de islas con volcanes en actividad, situadas como las perlas de un
collar al norte del Pacífico. La mayoría de los aleutianos vivían en las
islas cercanas al territorio de Alaska, pero hasta las islas Near (las más próximas
a Rusia) estaban habitadas.
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| Fábrica de
pescado de Karluk en la isla Kodiak, alaska (1900). Los pescadores
aleutianos llevaban el pescado a la fábrica, que estaba en manos de
trabajadores temporeros chinos de San Francisco. |
Dentro de estas
regiones existían varios poblados con sus propias fronteras territoriales y sus
jefes. La relación entre estas aldeas era generalmente cordial. Con los pueblos
de las tierras del continente comerciaban corteza de pino y de abedul, ausentes
en estas tierras sin árboles. Se visitaban entre sí para celebrar festejos y
danzas de máscaras, normalmente, en diciembre. Sin embargo, las relaciones no
siempre eran armoniosas: los asesinatos, la brujería y las ofensas provocaban
ataques mortales y silenciosos. Los cautivos se convertían en esclavos y, si se
llegaba al asesinato, los asaltantes cortaban enseguida los miembros a los cadáveres
para disipar el poder que quedaba dentro del muerto, previniendo así que dañara
al atacante.
Las casas de los
aleutianos se cavaban en el suelo a una profundidad de 1,5-2 m y se cubrían con
un tejado de huesos de ballena, madera flotante y hierba. Algunas de estas
casas eran viviendas unifamiliares; en otras, se alojaban varias familias y tenían
de 12 a 20 m de largo por 6 a 10 de ancho. Las casas se construían sobre un eje
orientado hacia el Este y el Oeste y la situación de la familia dentro de la
casa reflejaba la importancia que tenía el Oriente dentro de la cosmología
aleutiana pues se consideraba el hogar del creador. Las casas alargadas tenían
un pasillo central y a cada lado de él había compartimentos familiares
individuales. Todas las familias que vivían dentro estaban emparentadas.
El patriarca y su
familia ocupaban la parte situada más próxima hacia donde salía el sol,
mientras que los esclavos vivían más cerca del Poniente. La entrada de estas
casas consistía en un agujero o dos en el tejado y se llegaba abajo con la
ayuda de un tronco. Estos agujeros eran la única forma de entrar y salir de las
casas, lo que hacía vulnerables a su habitantes frente a los ataques por
sorpresa. Había tres maneras de contrarrestar este problema. En primer lugar,
las aldeas solían estar ubicadas en los istmos o en los pasillos estrechos de
tierra con doble acceso al mar para proporcionar un medio de escape. En segundo
lugar, existían puestos vigía para avisar las llegadas inesperadas o no
deseadas. Por último, se excavaban compartimientos secretos en las paredes de
los refugios, y en caso de ataque se podía escapar refugiándose en éstos. Los
asaltos eran poco comunes en este territorio. Se trataba mas bien de
enfrentamientos por enemistades y venganza. Los aleutianos no tenían necesidad
de luchar por un territorio ya que el mar y la tierra les proporcionaban
recursos suficientes.
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