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La
enfermera presenta el recién nacido a su madre, Mina Laisa. Tiene 24 años
y éste es su segundo hijo. Ha recorrido muchos kilómetros para dar a luz
en el hospital de Iqaluit. Foto:
Joanna B. Pinneo
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En
total, Nunavut cuenta con 28 de estas poblaciones que no pasan de aldeas. Todas
ellas se desperdigan en archipiélagos, de difícil acceso, que culminan en la
Tierra de Ellesmere, punto de partida de las expediciones al Polo Norte.
Pero
lo de menos es el clima bajo cero la mayor parte del año, la falta de luz solar
o su extremo contrario, el sol de medianoche. El mayor problema es la
contradicción entre mundos y culturas. Los inuit no siempre llevan bien los
coletazos de la modernidad. Su esperanza de vida es de 57,6 años, mientras un
canadiense del sur puede alcanzar 74,6 años. Sufren una alta tasa de suicidios.
Drogas duras, alcoholismo, paro y, en general, desorientación cara a un nuevo
mundo, son moneda corriente en Nunavut.
Hasta
ahora los qallunaat, no esquimales o
blancos, han tomado las decisiones. Nunavut nace para resolver ese
desequilibrio, aunque se necesita tiempo para ver en qué queda la patria de los
hielos.
Luis Pancorbo. Muy Interesante Feb/99
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